Aquella noche me hallaba expectante...
El amplio oscuro firmamento era fiel y único testigo del regocijo de mi alma
Mi mirada brillaba, de igual modo la luna iluminaba la ciudad...
Mis pupilas derramaban la felicidad que albergaba en mi ser
Tu belleza ocupó deliciosamente mi vida, encontré en ti la calma.
Aquella noche, mi sonrisa se dibujaba en mi rostro
Estallaba eufórica mi emoción. Mi piel irradiaba mi sentir.
Mi palpitar se aceleraba con el correr de los segundos...
Faltaba menos para verte, faltaba menos para conocerte...
Aquella noche, cual la eternidad...
el tiempo descansaba en la infinitud de mis ansias.
El entusiasmo por tenerte excitaba mi pasar.
Hasta poder contemplarte...
Cual volcán en erupción mil sensaciones arribaron mi cuerpo.
Brotando de algún recóndito rincón aquel sentimiento que llaman amor.
Te vi... y mi alma se embriagó de tu ser
Mi corazón se expandió en mi pecho, latía vertiginoso.
Mis manos atinaron a tocarte, mi piel se estremecía, se erizaba...
Mis ojos cautivos por tanta belleza jamás vista parpadeaban fugazmente
Para no enceguecer con el resplandor de tu dermis, suave como terciopelo.
Y ahí estabas, cándido, claro, inmaculado, desbordante de inocencia,
Ser alado, que llegó a mi vida conmoviendo mi existencia.
Dotado de singular hermosura... mi adonis ha de ser
Mi mirada emocionada acariciaba tu cuerpo
Asombrada por tu inigualable presencia, existí.
Aquella noche... ... en que naciste... ... Volví a nacer.
L O V I U
con toda la inmensidad de mi alma!